La Dra. Elisa Ansoleaga, investigadora responsable del proyecto, participó este miércoles  8 de mayo en un conversatorio titulado “Aprendiendo a cuidar a los que cuidan: Prácticas profesionales en salud en entornos humanizados”, el cual fue organizado por la Facultad de Salud y Ciencias Sociales de la Universidad de las Américas.

El evento que fue llevado a cabo tanto en modalidad presencial como remota fue dirigido por el Dr. Osvaldo Artaza, Decano de la Facultad de Salud y Ciencias Sociales de la Universidad de las Américas. A su vez, contó con la participación de destacados invitados: Begoña Yarza, (ex ministra de Salud del Gobierno de Chile), Rodrigo Castillo (Director Médico de Clínica Indisa), José Miguel Salazar (Superintendente de Educación Superior), Verónica Bustos (Jefa División de Gestión y Desarrollo de las Personas (DIGEDEP)), Ricardo Fabrega (Decano de la Facultad de Salud de Universidad Santo Tomás), Gisela Alarcón (Decana Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de Universidad Central de Chile), Patricia Ramírez (Gestora de Red en Desarrollo Organizacional de la Dirección del Servicio de Salud Metropolitano Oriente) y Elisa Ansoleaga (Directora de Investigación de la Facultad de Psicología de la Universidad Diego Portales e Investigadora Responsable del Proyecto Fondecyt Regular N°1220547).

Dicha instancia fue llevada a cabo con el objetivo de explorar prácticas innovadoras en el campo de la salud y cómo estas pueden contribuir a la creación de entornos de trabajo más humanizados, lo cual, es un tema pendiente en la agenda nacional considerando los diversos hechos ocurridos en el último tiempo respecto a trabajadores/as y estudiantes que han perdido la vida en contextos de acoso laboral en el área de la salud.

En el marco de la actividad, el Dr. Osvaldo Artaza destacó que “es clave contar con las capacidades y herramientas adecuadas para cuidar a otros, dado que somos personas que cuidamos a otras personas”, así como también que “los espacios poco saludables que existen en esta área, generan una tensión que debe ser abordada por la academia no sólo por la responsabilidad que existe con los estudiantes, sino también con la sociedad en general y que implica transformar nuestro medio”.

La Investigadora Responsable Elisa Ansoleaga fue consultada respecto a cómo visualiza el panorama general y cuáles serían a su juicio los puntos esenciales a abordar. En su intervención, destacó elementos del contexto y de las condiciones particulares del trabajo en salud que es importante considerar, como por ejemplo: el alto porcentaje de mujeres que trabajan en el sector, la alta jerarquía existente en conjunto con asimetrías de poder y una fuerte segregación estamental, un potente choque generacional y un alto componente vocacional de servicio público.

Señaló que todos estos elementos inciden en el bienestar de quienes trabajan en salud, y que dichas condiciones han generado un espacio riesgoso a nivel de salud mental que además propicia la violencia laboral, la cual ocurre en múltiples direcciones. En este contexto, destacó la existencia de liderazgos inadecuados o destructivos y dio cuenta de alarmantes cifras que ha arrojado el estudio del Proyecto Fondecyt Regular N°1220547 que dirige como Investigadora Responsable.

Al respecto, señaló que 1 de cada 3 personas que trabajan en salud están en riesgo de enfermar pronto, 1 de cada 4 consume psicotrópicos (hipnóticos, ansiolíticos, antidepresivos o todas las anteriores) y un 7% presenta ideación suicida, lo cual se traduce en problemas de salud mental severos y en donde los liderazgos inadecuados, particularmente en hombres, aumentaban casi en 3 veces la chance de presentar riesgo suicida al compararse con personas que no están expuestas a liderazgos inadecuados (controlando variables relevantes). Y en el caso de las mujeres, tienen un rol clave las demandas emocionales, el temor a que empeoren las condiciones laborales y la falta de reconocimiento en el lugar de trabajo.

Por último, se le consultó a Elisa cómo se puede fomentar una organización del cuidado desde el rol de la docencia, en donde se integre la misión del cuidado de los/as trabajadores/as de la salud. Al respecto, enfatizó que “el trabajo en salud se da en equipos y la protección de la salud relacionada con el trabajo no es un asunto individual. El hecho de que la gente se enferme en el trabajo o incluso que pierda la vida en el trabajo, es en primer lugar una obligación del empleador, y en este caso, de las universidades como formadoras. La gente no puede enfermar ni morir a causa del ejercicio de su trabajo o en el proceso formativo que llevan adelante”.

Finalmente, indicó que “se debe comenzar a formar y generar espacios para iniciar caminos que reconozcan que la provisión del servicio de salud es un trabajo de cuidado que incorpora aspectos técnicos y profesionales, pero que también está fuertemente determinada por aspectos relacionales, psicológicos y afectivos”.